Caminos de Alburquerque

Caminos de Alburquerque (Badajoz, España)

Un recorrido a pie por todos los caminos de Alburquerque: el gran paraíso natural de la Extremadura rayana

Los Caminos de la Zafra (o safra). Alburquerque

Escrito por caminosdealburquerque 22-10-2018 en caminos. Comentarios (0)


Como hemos comentado varias veces, la cordillera donde está situado Alburquerque, divide entre lo que llamaron barrio (barro) a la parte sur y zafra (safra) a la parte norte. 

Es la zona de “La Zafra” la que hoy os traigo a este blog, o mejor dicho, parte de sus caminos. 


La ruta que hoy os propongo comienza en la Plaza de Nuevo Méjico, zona verde de reciente creación (finales de los años 90), que tomó este nombre gracias al hermanamiento con la ciudad americana de Albuquerque, situada en el estado sureño con dicho nombre. De aquí nos dirigiremos a la conocida calleja de San Albín, que toma su nombre a partir del antiguo cementerio de San Albín (trasladado a su ubicación actual a principios del S.XX). A lo largo de esta calleja, amplia y aún murada, divisaremos pequeños olivares mezclados con enormes encinas y algún que otro alcornoque, que ocupan el espacio que antaño estaba nutrido de ricas huertas.


            


Rápidamente comprobamos que el terreno es totalmente arenoso, en el cual el granito es el gran protagonista, formando a veces grandes bolos, que en nada desmerecen a otros con más fama y cuidados.

 Ya se nombra por Madoz (Diccionario Histórico- Geográfico de Extremadura, 1843), que toda esta zona estaba cubierta de extensiones de centeno y viñas y que existían unas 5500 encinas y algo más de 6000 alcornoques.

A unos 2’5km. la citada calleja confluye en la Cañada Boyal, en la que debemos tener cuidado de seguir la vereda (o verea), dado que se trata de una extensión considerable y llena de monte bajo, quedando prácticamente una mínima parte para transitar andando. En ocasiones, el caminante podrá apreciar una serie de montones de piedras, específica y estratégicamente colocados para ser guiados por el camino correcto.

Transcurrirá nuestra ruta entonces por una zona húmeda con la presencia perenne de grandes formaciones de helechos, que darán frescor al caminante en épocas calurosas. En esta zona es común sorprenderse con la carrera veloz de algún que otro conejo, el salto de las liebres agazapadas o la huida de la lista y vieja zorra.

         


Continua nuestro camino por la Cañada Boyal (coincidiendo con la ruta específica de este camino que comentamos en artículos anteriores), muy cerca de lo que fue el Camino Real de Piedrabuena, como así lo atestiguan escrituras de propiedad, que hemos podido ojear, de fincas colindantes. Para cruzar la carretera de Herreruela (Ex-324) podemos hacerlo por el paso subterráneo habilitado para ello, donde procedemos a rodear el parque fotovoltaico existente, que nos conducirá directamente a cruzar la otra carretera, la de Aliseda (Ex- 303). Aunque también posee un paso subterráneo, éste suele estar bastante húmedo, por lo que recomendamos cruzar la carretera con sumo cuidado.

Entramos en la parte del camino más azotada por el vandalismo y los desaprensivos que durante años, arrojaban basura, sin piedad, en los aledaños del camino. Por suerte, este fenómeno va descendiendo y la basura acumulada es menor.

Antes de llegar a la confluencia con el camino del Hito, podremos ver y escuchar a una de las mayores colonias de rabúos (o rabilargos) de nuestro término, que hacen del pinar su dormidero particular, próximo a sus zonas de alimentación.

A continuación deberemos cruzar el regato del Hito, que en los últimos años ha sufrido una transformación total, al haberse convertido en una balsa horizontal que ocupa todo el camino y que hace muy complicado su vadeo. Podremos observar la dicotomía existente en este tramo, de un lado ganado porcino y del otro vacuno. Todo esto hasta llegar hasta una de las entradas de la finca El Hito, donde cruzaremos un extenso pastizal para dirigirnos a la conocida Fuente del Hito. Ésta, situada a ras de suelo, aún conserva sus pilas (utilizada en tiempos del Honrado Concejo para lavar la ropa), según nos cuenta nuestro ilustre historiador Eugenio López. Aquí también es común ver cigüeñas, en la época húmeda, dando buena cuenta de ranas, lagartos y pequeñas culebras.

       


Nos dirigimos entonces hacia el paraje de Engorda, la planicie que todos conocemos como las “vegas del hito”, con la irremediable mirada a la cordillera de la Sierra del Puerto del Centinela, que se erige como su nombre indica en el guardián de los alrededores.

Tras cruzar Engorda, volvemos de nuevo a la “cañá boyá” para dirigirnos a la fuente El Corcho, otro de los elementos emblemáticos del lugar y del que ya se hablaba en el S.XV. Es entonces cuando entramos en las llamadas tierras de la villa o baldíos.

En régimen de aparcería, vecinos de Alburquerque, tienen sus ganados (sobre todo porcino y ovino, aunque también vacuno) pastando en estas tierras comunales. Tras cruzar los parajes de Los Salones y Bejarano, tomaremos la pista asfaltada de Elvira de Vacas (o miravacas) para regresar al pueblo. Quedarán aún unos 7km llenos de exuberante vegetación y bosque mediterráneo, mezclado con algún pequeño olivar y eucaliptos en las partes altas. En el transcurso de esta última parte de nuestra ruta, existen varias posibilidades muy interesantes. El senderista puede desviarse a observar el Alcornoque El Abuelo (declarado árbol singular por la Junta de  Extremadura en Decreto 63/2014, de 29 de abril) en el paraje conocido como “El Mohacho”, donde también es posible encontrar elementos rupestres muy llamativos. Del mismo modo, también es una buena oportunidad para subir hasta el observatorio de prevención de incendios y deleitarse con una de las mejores panorámicas existentes en Alburquerque, ya que puede divisarse toda la Sierra de San Pedro, el PN de San Mamede y parte de las Vegas Bajas del Guadiana.

Transitando esta parte de la ruta, nos encontramos en un lugar idóneo para los amantes de la ornitología y en especial para los que quieren ver grandes aves. Es muy habitual ver el vuelo del águila imperial, del águila perdicera, el búho real, el buitre leonado, pero también de otras muy interesantes y de menor tamaño como el herrerillo, el cuco, la abubilla o el ruiseñor. Al ser una zona muy sensible, hay que tener cuidado en la primavera y no molestar ni salirnos de la ruta para no enturbiar el éxito reproductor de estas aves.

     


Al llegar a las inmediaciones de la Plaza de Toros, podemos dar por terminada nuestra ruta propuesta, no sin antes volver la mirada hacia la sierra, donde recientemente se está implantando un viñedo que cambiará la fisionomía del lugar y dará otro color a la desnuda umbría.

Al final se trata de una ruta de unos 21km, que tiene la particularidad positiva que puede acortarse o alargarse a gusto del senderista, ya que son múltiples los caminos que la cruzan. Del mismo modo, puede ser  circular y  realizarse en el sentido que se desee.

Nos vemos caminando…


Los Caminos del Barr(i)o. Alburquerque

Escrito por caminosdealburquerque 09-05-2018 en caminos. Comentarios (0)


Salta a la vista la diferencia de paisaje existente en Alburquerque. Pero más diferencia existía antaño, cuando nuestros antepasados ya llamaron barr(i)o a la parte sur y zafra a la parte norte (según detalla Madoz en su  Diccionario Histórico- Geográfico de Extremadura, 1843)

Es la zona del barr(i)o la que hoy os traigo a este blog, o mejor dicho, parte de sus caminos.

La ruta propuesta comienza en el final de la calle Pozo del Concejo (recibe su nombre por la ubicación de uno de los principales puntos de abastecimiento de agua que tenía la población hasta el año 1970 y que según Eugenio López Cano, puede datarse en 1646). De ésta tomaremos la calleja del Soterraño (hoy pista asfaltada de 6km). Caminando por ella al amanecer, en suave pendiente ascendente, podremos deleitarnos con las panorámicas de las llamadas, por algunos, Tierras de Badajoz, pero que en verdad son los Baldíos de Alburquerque y su unión a Portugal. 


Pequeños olivares y huertos familiares, en las partes bajas y eucaliptos y algún alcornocal en lo más alto serán nuestros principales protagonistas. A unos 2km, dejamos la pista y seguimos por la Cañada del Moro, una pequeña senda escarpada, casi reducida para los amantes del senderismo, que bordea varios olivares de principios del S.XX (estos olivares son citados por Lino Duarte, en Historia de Alburquerque. 1914) y numerosas huertas que configuran el entorno como un verdadero vergel, más si cabe en primavera.

Concluido el descenso, cruzamos (con sumo cuidado) la carretera EX-214 y tomamos el camino de Los Galvanitos, donde nos adentraremos en La Moita (o la muita). A lo largo de la ruta, tendremos que vadear un número importante de regatos, por lo que es importante saber el estado de éstos con antelación. 

El terreno se vuelve ahora más despejado, la arboleda casi no existe y los pastos toman el papel principal. Aquí el protagonista es el conejo y por tanto sus depredadores naturales…, os podéis imaginar la gozada que es caminar por estos lugares.

Llegado el camino hasta el paraje del Voto, donde aún se conserva una histórica fuente, llega el momento de volver a cruzar una carretera, la EX110 y entrar en La Acotada (o lacotá). Este es el nombre que recibían todas y cada una de las tierras comunales con las que contaba Alburquerque y que fueron, vilmente, reducidas con el paso de la historia. Ya se habla de ella en las Ordenanzas Municipales aprobadas por D. Beltrán de la Cueva en ¿1486?


Desde hace ciertos kilómetros la ruta propuesta ya discurre con el ancestral Camino de la Laguna de Vinagre, que unía la Ermita de Santiago con la Ermita de Carrión y que con el paso de los años se ha ido dividiendo en varios caminos. 

Una cuidada dehesa de encinas nos da la bienvenida, así como el crisol de colores que forman sus ricos pastos. De nuevo llegamos a zona  arroyos. En esta ocasión los regatos de Los Ruices, La Acotada y El Cubo, que suelen estar secos la mayor tiempo del año, pero que en un invierno tan lluvioso como éste, imposibilita el tránsito de los caminos y es muy complicado su vadeo.

Tras el paso por extensos sembrados de avena, llegamos a las inmediaciones de la Ermita de Carrión (S.XV-XVI), a orillas del río Gévora, que corre fugaz a adentrase en tierras portuguesas de nuevo, para abrazar al Guadiana muy cerca de Badajoz.


Es posible continuar por un sendero paralelo a la orilla del río, hasta encontrarnos con el camino que conduce al paraje de “la Junta” (donde los ríos Gévora y Guadarranque se funden en uno sólo). Si éste se encontrase en mal estado, siempre puede uno caminar durante 1 km por la carretera BA-008 y desviarse a la izquierda en el citado camino. Desde aquí, la ruta discurre por las llamadas “tierras de los Cabanillas”, hasta llegar a la entrada de la Finca Maldonado. De esta finca ya se habla en un manuscrito del S.XVIII hallado en el Ayuntamiento, sobre el regalo que tuvo a bien el pueblo de Alburquerque realizar a Pedro Barrantes Maldonado en el año 1575, al haber mediado con el rey, Felipe II, para el cese del cobro de impuestos (alcabalas).


A partir de aquí el camino se vuelve escabroso, con cierta pendiente, donde los olivares ya nos acompañarán hasta el final de la ruta. Pasaremos por la bonita fuente de la Zarza, situada junto al cauce del regato del Cubo y muy cerca de donde antiguamente existió una ermita (del mismo nombre) con una conocida romería.

Tras pasar la parte del camino más empinada, volvemos a cruzarnos con el camino natural de Carrión, unos metros antes de la fuente del Pilar, un abrevadero que ya era citado en un documento municipal elaborado en 1750 sobre los caminos vecinales de Alburquerque (López Cano, Eugenio). En este se aprecia un escudo de armas, varias inscripciones y la figura de una oveja bebiendo.


En este punto, podemos dar por terminada nuestra ruta propuesta, volviéndonos a deleitar con panorámicas excepcionales del trayecto realizado.

Al final se trata de una ruta de unos 20km, que tiene la particularidad positiva que puede acortarse o alargarse a gusto del senderista, ya que son múltiples los caminos que la cruzan. Del mismo modo, al ser circular, puede realizarse en el sentido que se desee.

El campo, en terrenos públicos, es de todos, pero recuerda que en él se dan múltiples actividades que han venido conviviendo a lo largo del tiempo, y es esa convivencia la que ha posibilitado que este lugar sea uno de los espacios mejor conservados del suroeste europeo. Por ello, es conveniente que este desarrollo sostenible que se aprecia, en estos caminos, continúe con buenas prácticas por parte de todos los que nos acercamos a ellos.

Os dejo el track de una de las últimas veces que la he completado: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/los-caminos-del-barrio-alburquerque-24531560


Sierra de Santiago. Alburquerque

Escrito por caminosdealburquerque 12-04-2018 en caminos. Comentarios (0)

En esta ocasión os traigo una ruta por uno de los lugares más privilegiados de la Sierra de San Pedro. Se trata de la Sierra de Santiago en Alburquerque.

Situada en la cola del  Pantano Peña del Águila, cuenta con una altitud máxima de 460 metros, desde donde divisar las grandes dehesas alburquerqueñas y las tranquilas aguas embalsadas del río Zapatón. En el horizonte, también es posible divisar parte de las Vegas del Guadiana y el PN de San Mamede.

Propongo realizar esta ruta desde el paraje de Cabezo Gordo, en plena Dehesa Comunal. Hasta allí se puede llegar en coche, a través de una pista asfaltada que conduce al pantano, durante 6 km y que parte desde la Plaza de Toros. A dicha distancia, habrá que apartarse a la izquierda por el camino del castillo y dejar allí el coche, en un lugar que no moleste al tránsito del camino.

      


El trayecto en coche, también es muy interesante, además de cruzar varias pequeñas huertas y explotaciones de reducido tamaño, podemos deleitarnos con las vistas del Puerto del Centinela y su emblemático “ojo del diablo”, así como las ruinas del convento franciscano de los “Frailes Viejos”.

Comenzaremos la ruta en el lugar antes señalado, teniendo en cuenta que tendremos que atravesar zonas de dehesa donde será habitual cruzarnos con piaras de cerdos ibéricos y rebaños de ovejas, que se aprovechan de los ricos pastos y las jugosas bellotas que dan algunas de las encinas centenarias que existen por el lugar. También será habitual observar el correteo de alguna que otra joven cierva, y el aleteo de las torcaces.

Posteriormente, habrá que atravesar el arroyo de Elvira  Vaca (o Miravaca), que como todos los de la zona, tiene un caudal muy irregular, por lo que en ciertos momentos del año, es probable que cuente con un torrente de agua importante y haya que buscar el lugar ideal para vadearlo.

        


A partir de aquí la ruta entra en el ENP Sierra de San Pedro y como tal se está sujeto a lo que la normativa en cuestión (PRUG ZIR SIERRA SAN PEDRO) dictamina. Tras cruzar el caudaloso Regato de Los Hoyos, que cuenta con pasaderas para cruzarlo, entramos en el llamado Cercón de Los Hoyos, un espacio comunal, cedido por el Ayuntamiento de Alburquerque a la Junta de Extremadura, para el desarrollo de sucesivas actuaciones de reforestación, eliminando eucaliptos y sembrando encinas y alcornoques. En éste, conviven estas actividades, con otras como la apicultura, la caza y la reproducción y asentamiento de numerosas aves como buitres leonados, búhos reales, alimoches, etc.

Es ahora cuando el camino se vuelve ascendente y la figura imponente de la Sierra de Santiago aparece esbelta, extendiéndose hacia el este donde se sitúa el conocido Castillo de Azagala.

Antes de llegar a la cima, el paisaje está dominado por la jara  y los eucaliptos, a los que se llega por un empinado sendero muy maltrecho por la acción de la escorrentía del agua.

…y por fin arriba. Desde allí la mente se queda en blanco, nada puede enturbiar tan majestuosa panorámica. A un lado, la tranquilidad que transmiten las aguas del Embalse Peña del Águila. A otro lado la sucesión de pequeñas sierras, donde destaca la inequívoca figura del Castillo de Luna y al norte la Sierra de San Pedro, en todo su esplendor. Entre una y otra las grandes dehesas de lo que un día fueron las encomiendas de Piedrabuena y Zagala. Un mar de encinas salpicadas por las aguas de los ríos Albarragena y Zapatón.

         


Este es un lugar ideal para hacer una parada y dar buena cuenta de un ágape campero, teniendo en cuenta que existen ciertas aves que nidifican en lugares muy cercanos, por lo que es recomendable tomar las mayores precauciones para no molestarlos.  Con suerte podremos ver a varias de estas especies en pleno vuelo, recorriendo todos y cada uno de los bellos lugares de la zona.

A continuación haremos la vuelta por la vertiente norte de la sierra en paralelo a la finca El Prior, donde las carreras de los ciervos se multiplicarán y alguna que otra zorra se nos atravesará en el camino. Una vez abajo, podemos pararnos a ver la ermita de Santiago (según algunos autores, construida en el S.XIII), que en el S.XVIII ya estaba en ruinas. Ésta marca la división entre las tierras comunales y las posesiones de Los Santiagos y el Prior, no en vano podremos observar una sucesión de marcos graníticos que así lo atestiguan.

De vuelta al camino, las jaras y la encina (si es primavera, su floración es un espectáculo) vuelven a tomar el protagonismo del sendero, el cual vuelve a toparse con el Regato de Los Hoyos, que en este punto suele contar con un importante caudal. En esta zona, también podremos ver el doloroso efecto que está produciendo “la seca” en las encinas, siendo numerosos los ejemplares afectados.

                 


Llegamos al punto del que salimos y tras algo más de 11km damos por finalizada nuestra ruta.

Como apuntábamos anteriormente, esta ruta tiene una serie de indicaciones que es recomendable seguir:

-  Época recomendable: otoño e invierno, aunque también la primavera

-  Interesarse con anterioridad por el estado de los arroyos, ya que su caudal es muy cambiante.

-  La ruta sólo está preparada para hacerse andando. En ciertas partes de ésta, ni puede realizarse con bicicleta, moto, o caballo, ni está permitido el tránsito  de ningún tipo de vehículo.

-  Si decides hacer la ruta en primavera, respeta las aves (algunas de ellas muy amenazadas) que anidan en lugares cercanos, intentando no molestar con tu presencia. Aparte del daño que realizas, puede ser constitutivo de delito medioambiental.

-  Si decides hacer la ruta entre octubre y febrero, procura enterarte antes si está prevista la realización de alguna actividad cinegética en los alrededores.

-  Es recomendable hacerla en grupos reducidos, de esta manera el impacto en las especies que por allí habitan será menor y podrás verlas con más probabilidades.

El campo, en terrenos públicos, es de todos, pero recuerda que en él se dan múltiples actividades que han venido conviviendo a lo largo del tiempo, y es esa convivencia la que ha posibilitado que este lugar sea uno de los espacios mejor conservados del suroeste europeo. Por ello, es conveniente que este desarrollo sostenible que se aprecia en la Sierra de Santiago continúe con buenas prácticas por parte de todos los que nos acercamos a ella.

Os paso el recorrido propuesto:&nbsp;<a href="https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/sierra-de-santiago-alburquerque-23700971" style="">https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/sierra-de-santiago-alburquerque-23700971</a>


Sierra de Pajonales. Alburquerque

Escrito por caminosdealburquerque 05-03-2018 en caminos. Comentarios (0)

Nuestra ruta nos lleva al corazón de la Sierra de San Pedro: la Sierra de Pajonales. 

La Sierra de Pajonales se asienta en un lugar estratégico, donde se juntan los T.M. de Alburquerque, Cáceres, Herreruela y San Vicente de Alcántara. Territorio de cruce de encomiendas medievales, de ahí los ricos vestigios por lo que pasamos, testigos ineludibles de la división de poder. 

Con una altitud máxima de 624m. se configura como el techo de Alburquerque, el mejor balcón desde donde divisar las grandes extensiones adehesadas de los alrededores, así como las localidades de Herreruela, Brozas , Salorino, San Vicente de Alcántara, La Codosera y Alburquerque.


La Sierra de Pajonales es uno de los espacios naturales más importantes de Extremadura. Aquí se dan cita las principales especies faunísticas del monte mediterráneo: águila imperial, buitre negro, águila real, búho real, ciervo, jabalí, muflón, gamo, conejo, paloma torcaz, etc. Según ciertas fuentes acreditadas, este fue el lugar donde vivió la última pareja de lobos de la Sierra de San Pedro, que desaparecieron en los años 90 del siglo anterior. Todas estas especies animales habitan en los grandes bosques existentes de encina, alcornoque y pinos (hace unos años se taló una importante extensión de eucaliptos), así como en los olivares existentes en las partes más bajas.

Nuestra ruta  comienza en la antigua Estación ferroviaria de Herreruela. Transcurre por Las Cuatro Villas, con parada obligada en su emblemático marco granítico. Posteriormente proseguimos por La Ahumada, donde divisamos los restos de lo que en su día fue una explotación minera.


Subimos al Puerto del Castaño por Pajonales, desde el cual divisamos las siluetas de los 4 castillos de la zona (Azagala, Luna, Mayorga y Piedrabuena). Posteriormente, comenzamos una vertiginosa bajada,que nos llevaría a las dehesas de Las Coles y El Rincón de Azagala. De allí, tras observar el Marco del Rincón,nos dirigimos a la Sierra de Santa María. Una vez allí, puede proseguirse el camino hasta el cordel de ganados o bien deshacer el camino (tal y como se propone en el track) y concluir en el mismo lugar de inicio.


Aquí os dejo el enlace, por si os apetece realizar esta interesante ruta: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/sierra-de-pajonales-alburquerque-15800542

Nos vemos caminando


Cañada Boyal.

Escrito por caminosdealburquerque 16-02-2018 en caminos. Comentarios (0)

Alburquerque, un lugar donde la vida fluye. Tierra de encinas y alcornoques; de sierras y dehesas; de cerdos, bellotas y corcho. Tierra de frontera y de castillos donde  cruzan la Sierra de San Pedro y el Río Gévora. Sus caminos, senderos y veredas conquistan al caminante, que acude presto a  empaparse  de su belleza, sus colores, sus sonidos, su intrahistoria…

Decía Miguel de Cervantes: “El que anda mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho”. Con esta premisa aparece  este blog, un espacio donde recorrer y dar a conocer la inmensa red de caminos de Alburquerque.

Hoy recorreremos un trayecto lineal de 13,5 km., con salida en el Puerto de El Centinela y fin en las inmediaciones de la Sierra de La Carava.


Un sendero recomendado para cualquier segmento de edad y muy apropiado para conocer algunas de las características más importantes de Alburquerque, ya que transcurre por distintos ecosistemas: sierra, dehesa, olivares, huertos, viñas, roquedos, etc

La época más recomendable para realizarlo es la primavera, aprovechando la floración de especies como  la jara o el otoño donde podremos deleitarnos con el crisol de colores que ofrece el campo alburquerqueño.

A lo largo del camino podemos tener la posibilidad de avistar alguna de las especies emblemáticas de la zona como el águila imperial o la cigüeña negra. También es posible que algún grupo de buitres leonados sobrevuele nuestro recorrido. Del mismo modo, nuestro camino discurrirá muy cercano a una de las colonias de rabilargos (o "rabúos") más importantes de la zona.

En tiempos de D. Alonso Sánchez, cuando el recurrente término de la propiedad, era de capital importancia, se dividió el extenso término municipal en 4 grandes hojas (Santiago, La Chica, La de Las Fuentes y la de Manrey). Estas extensiones de terreno, estaban sometidas al correspondiente sistema cuatrianual, consistente en dejar una hoja en barbecho, otra sembrada y dos destinadas al ganado de los vecinos.  A excepción de aquellos Millares donados a servidores de más enjundia, donde podía sembrarse todos los años.

Aparte de las hojas y los Millares estaban las llamadas tierras  del Concejo. La más importante era La Acotada (o dehesa boyal), que estaba a su vez dividida en dos: el barro y la zafra. Esta última, era la parte más productiva y en ella confluían las 4 hojas divisorias. Por ello, se dejó una cañada que permitiese el paso libre del ganado desde las hojas hasta las tierras de La Acotada.

Este fue el origen de la Cañada Boyal. Un camino en forma de semicírculo, situado al Norte del pueblo que  unía la parte oeste y este de la dehesa boyal. Algunos investigadores sostienen que, la Cañada Boyal, fue circular en su origen. Hecho que no se ha podido demostrar documentalmente.

La primera referencia a ella aparece en las Ordenanzas Municipales, donde se señala que tendrá que estar amojonada y con una anchura de cuarenta varas, o lo que es lo mismo 33,43m. El acto de deslinde se ha venido celebrando durante siglos, siendo el último en el año 1907, según apuntes de  varios autores.


Como comentábamos al inicio, recorrer la Cañada Boyal nos permite disfrutar de diferentes ecosistemas. Comenzamos con  un frondoso bosque de eucaliptos y pinos en el Puerto del Centinela. A continuación tras un descenso sustancial, llegaremos a la famosa Fuente de Elvira de Vacas, que sirve a su vez de nacimiento para un pequeño regato, del mismo nombre, que muere unos kilómetros más abajo en el Embalse Peña del Águila.

Continuando nuestro camino, nos adentramos en tierras comunales de la Dehesa Boyal, donde las explotaciones de ganado porcino, ovino y vacuno serán la nota predominante.

A lo largo del camino podemos ir observando cómo aún se conservan numerosos mojones o hitos de demarcación, construidos en granito,  situados a ambos lados de la cañada y que marcaban la anchura y el límite de éste.

Originalmente estaban distribuidos por todo el trayecto, pero el paso del tiempo, traslados a otras ubicaciones, hurtos y apropiaciones, han ido mermando el número de estos marcos.


Para apaciguar la sed, podemos hacer un alto en el camino en la fuente del Corcho, una fuente ancestral. (enn el s.XV ya se hablaba de ella), con un agua buenísima, a la que acuden aún vecinos para consumirla en sus casas.

"Tersianas tengo, 

tersianas son

 aquí te las quedo San Epostolón"

 Esto cantaban hace años de espaldas a la fuente y arrojando sal para espantar enfermedades y dolencias, sobre todo las  fiebres


Muy próxima a la Fuente del Corcho, la Cañada Boyal conserva su recorrido con paredes a ambos lados, bastante bien conservadas, simultaneando alguna zona de alambrada. A partir de aquí se observa, que ciertas chaparras han invadido el espacio público del camino, convirtiéndose ya en encinas maduras.

Cuando la ruta transcurre por los parajes de Engorda y El Hito y dependiendo de la época del año en la que recorramos este sendero, nos encontraremos con la dificultad de atravesar los regatos de La Reina y de Los Hitos, los cuales suelen formar grandes balsas horizontales de agua, que dificultan el paso de los caminantes.


En el siguiente tramo del recorrido observamos la parte más transformada de la Cañada Boyal, ya que dos carreteras (EX-303 y EX-324) se cruzan en su camino. Una vez salvadas, nos adentramos en jóvenes alcornocales, antes de atravesar los enormes berrocales de la Lancha de Vicioso.

Con el propósito de guiar al caminante, varios integrantes de la Asociación de Caminantes  y de los Atletas Populares de Alburquerque han establecido este sistema de hitos que permiten marcar el sentido del trayecto en la inmensidad del berrocal.


Éste termina en la vaguada formada por el Regato de Las Aguas. Este regato suele tener agua durante la mayor parte del año, por lo que en ocasiones será conveniente hacer una modificación del sendero establecido.

Entre un mar de escobas, continuamos nuestro camino. Se trata de una de las zonas donde la cañada presenta un mayor estado de abandono, solo frenado por el paso de caminantes y cazadores. La presencia de algunos marcos es la única prueba fidedigna que nos emplaza a saber que estamos en el camino correcto.

Antes de cruzar otra carretera (EX-110), volveremos a encontrarnos el Regato de Las Aguas, que surca velozmente entre afloramientos graníticos durante todo el año.

Desde aquí hasta el final, volveremos a encontrarnos el recorrido prácticamente murado, respetando en todo momento la anchura original del camino. Al llegar a los pies de la Sierra de La Carava daremos por finalizado el recorrido.


Llegamos al fin de la ruta. Si realizamos  una panorámica visual, comprobaremos la riqueza paisajística de uno de los espacios más bonitos de Alburquerque. Si se elige terminar con la caída del sol, el caminante podrá deleitarse con uno de los atardeceres más espectaculares de Alburquerque.


Nos vemos caminando...